Saca todo el partido a tus comidas

Consejos para preparar platos saludables y sabrosos

Cuando pensamos en una alimentación saludable, casi siempre nos hacemos dos preguntas: ¿Cuánto debo comer?, ¿qué debo comer? Pero pocas veces nos planteamos otra pregunta muy importante: ¿cómo comer? Y es que la forma en la que cocinamos los alimentos también puede afectar positiva o negativamente a nuestra salud. ¿Para qué gastar más en salmón salvaje o brócoli de cultivo local si luego lo estropeamos en la cocina?

Te damos a continuación unos sencillos consejos para que puedas mejorar en casa el valor nutricional de tus platos:

  • No cuezas las verduras si no vas a hacer una sopa, guiso o puré. Cuando tires el agua estarás perdiendo la mayor parte de las vitaminas del grupo B y buena parte de los minerales. Utiliza en su lugar el vapor, es una técnica excelente que mantiene las propiedades de los alimentos además de ser cómoda, rápida y limpia.
  • Pero es verdad que una verdura sólo al vapor es muy sosa. Con un salteado en la sartén con aceite de oliva extra virgen y especias puedes mejorar su sabor, sin añadir mucha sal, y además aumenta muchísimo la absorción de las vitaminas liposolubles (que se disuelven en grasas) como los carotenos (vitamina A) la E o la K.
  • Usa la fritura con moderación, y mejor hazlo con aceite de oliva extra virgen o virgen, que soporta muy bien las altas temperaturas sin oxidarse. Las grasas animales o los aceites de soja, maíz o girasol no son recomendables.
  • Para aliñar también es mejor el aceite de oliva virgen o extra virgen, sin duda. Usa la cantidad justa para que el plato sea sabroso, pero sin excederte. Un pulverizador en spray puede ayudarte a usar menos cantidad.
  • No quemes o tuestes demasiado los alimentos: se producen sustancias como la acrilamida que son sospechosas de aumentar algunos tipos de cáncer. Al freír o tostar, busca que la capa externa esté dorada y crujiente, pero sin quemarla.
  • Del mismo modo, las carnes y pescados, mejor en su punto. Un exceso de cocinado puede mermar su valor nutricional además de ser menos sabrosas. Eso sí, siempre han de estar cocinadas de forma adecuada para evitar problemas de seguridad alimentaria: un ejemplo es la carne de ave (pollo, pavo) que debe estar hecha en todo su grosor. El corte en piezas finas hace que esto sea más fácil de conseguir, sin quemar el exterior.
  • Utiliza las especias para mejorar el sabor de los alimentos sin añadir demasiada sal. Usa sal baja en sodio y hazlo siempre con moderación, habituándote paulatinamente a usar menos cantidad.
  • Debes ir reduciendo también la cantidad de azúcar y edulcorantes que añades a los platos. Poco a poco tu sentido del gusto se acostumbrará a un umbral de dulzor más bajo. Puedes probar también a endulzar algunos platos con fruta en trozos pequeños o fruta seca.

Y recuerda: parte de la dieta mediterránea es también el disfrute y la socialización alrededor de la mesa. Evita comer frente a pantallas o mientras trabajas, y centra tu atención en los sabores, texturas y aromas de la comida.

¡Experimenta en la cocina y disfruta comiendo! Prueba las recetas de Practicooking. Te divertirás preparando platos saludables que gustarán a toda la familia.

Artículo de Mapfre